Eugenia Grandet – Honoré de Balzac

eugenia-grandet-honore-de-balzac

Dentro de la comedia humana se engloba la casi totalidad de la obra del escritor francés Honoré de Balzac. Un mundo literario de gigantescas dimensiones integrado por casi un centenar de novelas. Todo el universo contemporáneo del autor bulle en la comedia humana, como dentro de una inmensa olla. En la vasta galería de personajes que desfilan por el no falta el tipo del avaro, que Molière había ya inmortalizado con su Harpagón.

El Harpagón de Balzac se llama Grandet. Balzac escribió una novela por lleva por título el nombre de la hija de este viejo avaro provinciano. “Eugenia Grandet“. pero, en realidad, si Eugenia, muchacha ingenua, enamorada y bondadosa, es la heroína, no es la verdadera protagonista de la novela, porque Eugenia Grandet es ante todo, el drama de la avaricia y de sus consecuencias. Es un estudio psicológico sobre esta lamentable pasión humana.

He Aquí el retrato de este personaje poco atractivo, pero inmortalizado por la fecunda pluma de uno de los más grandes novelistas de todos los tiempos.

Físicamente, Grandelet era un hombre de cinco pies de altura, rechoncho, con unas  pantorrillas de 12 pulgadas de circunferencia, rótulas nudosas y anchos hombros. Tenía el rostro redondo, con la piel curtida y picado de viruela; sus labios no presentaban pliegue alguno y sus ojos  tenían la expresión, tranquila y devoradora a la vez, que el pueblo atribuye al basilisco. Sus cabellos rubios y canosos, eran de plata y oro, como decían imprudentemente algunos jóvenes que desconocían la gravedad de una broma hecha a costa del señor Grandet. Su nariz, gruesa en la punta, ostentaba un grano que el vulgo afirmaba, no sin razón que estaba lleno de malicia. Aquella cara delataba esa astucia peligrosa y egoísmo de un hombre acostumbrado a concentrar sus sentimientos en el goce de la avaricia y en el único ser que, realmente, significaba algo para el: Su hija Eugenia, su única heredera.

Honoré de BalzacNació en Tours en 1799 y murió en París en 1850. Trabajador infatigable, ha dejado una obra inmensa, un tanto desigual, pero que por su poderosa imaginación e inventiva, la penetración psicológica y el realismo de sus personajes y de sus descripciones, hacen de su autor uno de esos raros escritores que no envejecen con el tiempo. Además de Eugenia Grandet, merecen ser citadas: Papá Goriot, Las ilusiones perdidas, César Birotteau, La prima Bette.

Eugenia Grandet – Honoré de Balzac