La taberna Emile Zola resumen

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Emile Zola, La Taberna.- Tras no pocos esfuerzos para acabar los estudios  le dieron el título; sin embargo no había aprobado todas las asignaturas: en el cuaderno de notas figuraba un cero en literatura. ¿Quién era aquel estudiante?

Su historia es harto compleja y, a la vez de lo más sencillo. Siendo niño quedó huérfano de padre y se fue a vivir con su madre a una ciudad de Provenza, y de joven regresó a París. El “vientre de París” -así se expresaba el años después – los engulliria a su madre y a él con su pobreza, con su miseria.

Aquel joven que obtuvo un rotundo cero en literatura iba a ser, con los años uno de los más importantes y famosos novelistas franceses. ¡Paradojas de la vida!, Y en sus novelas recogería y plasmaría con fuerza, con verismo desgarrador, cuánta pobreza, cuánta miseria y cuánta maldad había observado el de joven  en las calles parisienses. Aquel joven era Emile Zola.

Veamos cómo describen en su novela más famosa “La taberna” el ambiente de un lavadero público en París. Las imágenes corresponden a las que el había visto, el ambiente en el que el mismo había vivido:

Era un inmenso cobertizo, de techo plano, con vigas aparentes, sostenido por columnas de hierro fundido y cerrado por anchas ventanas. Una luz neblinosa pasaba a través del vaho caliente de la colada, suspendido como lechosa niebla. De algunos sitios ascendían humos, entendiéndose, anegando los fondos con un azulado velo.

Llovía Allí una humedad pesada saturada de olor jabonoso; y de cuando en cuando dominaban sobre los más fuertes de lejia. A lo largo de las baterías, a los lados del pasillo central, había filas de mujeres, desnudos los brazos hasta los hombros, desnudo el cuello, remangada las enaguas, mostrando medias de color y zapatos gruesos. Golpeaban furiosamente, reían, volviéndose para lanzar una palabra en aquella batahola, inclinábanse hacia el fondo de sus vasijas cochinas, brutales, desmadejadas, empapadas como por un chaparrón, enrojecidas y humeantes sus carnes.

En torno a ellas, por debajo de ellas, corría un gran arroyo; los cubos de agua caliente volteados y vaciados de un golpe, los grifos de agua fría  abiertos, manando desde lo alto de, las salpicaduras de las paletas, el gotear de las ropas aclaradas formaban pantanos donde pateaban, trocandose en riachuelos que se deslizaban sobre los ladrillos colocados en declive.

Así describía Emile Zola, crudamente con las palabras justas, a este estilo de narrar se le llamó naturalismo. Pero Zola perseguía en su obra un doble objetivo: además de la belleza hay en ella una evidente sed de justicia.

Emile Zola nació en París en 1840. Es el representante más importante del naturalismo. Entre sus obras más famosas figuran:”Nana”, “La bestia humana”, “Germinal”, etc. Ha sido un autor que ha ejercido gran influencia en la literatura contemporánea. Murió en París en septiembre de 1902