Poetas malditos – Paul Verlaine

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Ruben Darío llamo a Paul Verlaine: “Líroforo Celeste” Y en efecto la obra poética de Paul Verlaine es, ante todo, música; poesía para ser registrada pero también tañida por la flauta o la lira.

No obstante, tal vez su acento más profundo lo alcance en su obra “Sensatez”, verdadero testimonio poético, de arrepentimiento y de retracción, del gran poeta vuelto al seno de la Iglesia Católica. He aquí el poema que abre la obra sensatez:

Caballero enlutado que en el silencio avanza.
La desgracia pidió el techo con su lanza.
La sangre de mi viejo corazón, como fuego,
pronto al sol, y entre flores evaporose luego.
Se cegaron mis ojos y boca fue un clamor,
y mi corazón viejo se murió en su estertor.

Al punto el caballero desgracia se aproxima,
echa pie a tierra y siento yo su mano encima.
Su mano enguantelada hurga y hurga en mi herida,
mientras oigo su ley, su voz dura, aguerrida.
Y al contacto del dedo de hierro helado y duro,
siento en mi renacer un corazón más puro.

Y he aquí que, en mi pecho,  siento vida otra vez,
como un corazón joven lleno de candidez.
Entonces quede trémulo, como ebrio y aturdido,
Cual hombre que en prisiones de Dios se ve sumido.

Más el buen caballero, que monta con presteza,
Al alejarse me hace signos con la cabeza
gritandome (le estoy oyendo todavia):
“¡Te perdono esta vez! ¡Otra vez no podría!”

Paul Verlaine nacio en Metz en 1844 y murió en Paris en 1896. Ejercio gran influenciaSobre la escuela simbolista. Además de “Sensatez”, que dedicó significativamente a la memoria de su madre, Escribió “Poemas Saturnianos”, Fiestas galantes, Romanzas sin palabras (que lleva el mismo nombre de las piezas de Mandelssohn) siempre la música como contrapunto de su poesía, así como otras obras menos conocidas.

Poetas malditos – Paul Verlaine

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