Versos ante la tumba – Jose Zorrilla

Versos ante la tumba - Jose ZorrillaVersos ante la tumba - Jose Zorrilla

Los Versos ante la tumba es una composicion de Jose Zorrilla ante la tumba de Mariano Jose de Larra quien acababa de fallecer. Es el día 13 de Febrero De 1837; al entierro asiste todo el mundo literario, consternados ante la pérdida de un compañero que tanto prometía, los periódicos de Madrid, España proclamaban en sus titulares: “ayer fue enterrado un poeta y nació otro” ¿qué ocurrió en el entierro?

Momentos antes de cerrar la tumba, un joven poeta de nombre José Zorrilla, desconocido hasta entonces,  rompió a leer los versos escritos la noche anterior. Pero dejemos que sea el mismo quien nos cuente lo que pasó:

El silencio es absoluto; el público, el más a propósito y el mejor preparado; la escena, solemne y la ocasión, sin par. Tenía yo entonces una voz juvenil, fresca y Argentinamente timbrada, y una manera nunca antes oída de recitar, y rompí a leer…; pero según iba leyendo aquellos tan mal hilvanados versos, iba leyendo en los semblantes de los que absortos me rodeaban el asombro que me parecieron y mi voz les causaba.

Imagineme que Dios me deparaba aquel extraño escenario, aquel auditorio tan unísono con mi palabra y aquella ocasión tan propicia y excepcional para que antes del año realizase yo mis irrealizables delirios…,

Que desde aquel momento dejaron de ser irrealizables, los versos siguientes le abrieron la puerta a la fama:

A la memoria desgraciada del joven literato
Mariano José de Larra:

Ese vago clamor que rasga el viento
es la voz funeral de una campana;
vano remedo del postrer lamento
de un cadáver sombrío y macilento
que en sucio polvo dormirá mañana.

Acabó su misión sobre la tierra,
y dejó su existencia carcomida,
como una virgen al placer perdida
cuelga el profano velo en el altar.
Miró en el tiempo el porvenir vacío,
vacío ya de ensueños y de gloria,
y se entregó a ese sueño sin memoria,
¡que nos lleva a otro mundo a despertar!

Era una flor que marchitó el estío,
era una fuente que agotó el verano:
ya no se siente su murmullo vano,
ya está quemado el tallo de la flor.
Todavía su aroma se percibe,
y ese verde color de la llanura,
ese manto de yerba y de frescura
hijos son del arroyo creador.

Que el poeta, en su misión
sobre la tierra que habita,
es una planta maldita
con frutos de bendición.

Duerme en paz en la tumba solitaria
donde no llegue a tu cegado oído
más que la triste y funeral plegaria
que otro poeta cantará por ti.
Ésta será una ofrenda de cariño
más grata, sí, que la oración de un hombre,
pura como la lágrima de un niño,
¡memoria del poeta que perdí!

Si existe un remoto cielo
de los poetas mansión,
y sólo le queda al suelo
ese retrato de hielo,
fetidez y corrupción;
¡digno presente por cierto
se deja a la amarga vida!
¡Abandonar un desierto
y darle a la despedida
la fea prenda de un muerto!

Poeta, si en el no ser
hay un recuerdo de ayer,
una vida como aquí
detrás de ese firmamento…
conságrame un pensamiento
como el que tengo de ti.

José Zorrilla nació en la ciudad de Valladolid en 1817. Aunque carentes de profundidad y de lirismo, sus poesias y obras dramáticas le dieron fama y gran popularidad.

Versos ante la tumba – Jose Zorrilla